Ciro’s

Hogar del cola de mono y de algunos de los mejores sánguches de la capital, este local de calle bandera es un imperdible.

Ciro’s y cola de mono. Pocas combinaciones suenan tan armónicas y naturales al oído del amante de la coctelería chilena como la clásica dupla que conforma esta fuente de soda de calle Bandera y ese tan nacional ponche de leche con café. Y es que por casi seis décadas el Ciro’s ha cumplido con la promesa de servir “Cola de mono heladito, todo el año”, un trago que por razones difíciles de precisar ha sido desterrado paulatinamente de la esfera pública hasta convertirse en casi una exclusividad de los hogares en las fiestas de fin de año.

Este simpático lugar, ubicado en sus inicios en calle Agustinas, habría sido abierto alrededor de los años cuarenta y, como ha sido la tónica de un sinfín de establecimientos de este tipo, fue un inmigrante italiano el encargado de darle vida. Pocos años después fue adquirido por otro de sus paisanos, Luigi de Virgilis, quien lo trasladó a su presente ubicación en 1961. Fue recién en 1999 cuando fue comprado por sus actuales propietarios, los hermanos Cristián y José Bouzo San Martín, descendientes de inmigrantes gallegos.

El Ciro’s fue uno de los epicentros de la bohemia santiaguina durante la
década de los sesenta y comienzos de los setenta. Fue en su larga barra, que
atraviesa el local casi de un extremo al otro, donde cada noche llegaban importantes personajes del mundo social, sindical y político del país.

El Ciro’s fue uno de los epicentros de la bohemia santiaguina durante la década de los sesenta y comienzos de los setenta. Fue en su larga barra, que atraviesa el local casi de un extremo al otro, donde cada noche llegaban importantes personajes del mundo social, sindical y político del país. Uno de ellos fue Francisco Bouzo Pavón, dirigente por más de 20 años del gremio panadero y el padre de los actuales propietarios del restaurante. Según contó don Francisco a El Mercurio allá por 2001, pocos años antes de su fallecimiento, era en el Ciro’s y otros bares similares donde se resolvían importantes asuntos públicos y laborales. Aún hoy, pese a que la clientela es más joven y diversa, son muchos los parroquianos que como don Francisco han permanecido fieles por décadas al Ciro’s, ya sea para disfrutar un almuerzo o, cómo no, para degustar un buen cola de mono a la salida del trabajo. Pero esta bebida, cuya autoría es atribuida por la tradición popular al Presidente Pedro Montt, no es lo único por lo que destaca este bar restaurante. Aquí se pueden encontrar varios de los mejores sánguches de la carta nacional, entre los que sobresalen los de pierna de chancho en marraqueta o los de pavo con palta. Todas estas delicias son preparadas por el maestro Carlos Castro, quien cuenta que el secreto de su éxito está en la mayonesa casera que se prepara ahí mismo.

Tal como ha sucedido con otros sitios gastronómicos tradicionales, en los últimos años el negocio de los hermanos Bouzo ha experimentado un fuerte crecimiento, que les ha permitido abrir una sucursal en la calle Isidora Goyenechea, en un exclusivo barrio de Las Condes, donde se han agregado nuevas y sofisticadas opciones al menú. Sin embargo, el corazón del Ciro’s permanece en ese estrecho lugar del centro de Santiago, entre servilleteros, condimentos y banderines de fútbol, testigos de mil anécdotas y de una mística que se construye día a día.

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